Un sofoco es una oleada repentina de calor intenso, normalmente en la cara, el cuello y el pecho, seguida de rubor, sudoración y a veces escalofríos. Los sudores nocturnos son sofocos que ocurren durante el sueño y pueden alterar seriamente el descanso. Ambos se deben a que la caída del estrógeno afecta al hipotálamo —el termostato del cerebro—, que por un instante «cree» que el cuerpo se sobrecalienta e intenta enfriarlo.

Lo que mejor funciona: las hormonas

La terapia hormonal sustitutoria (THS) es el tratamiento más eficaz para los sofocos: reduce su frecuencia en torno a un 75 % y, por lo general, también mejora el sueño. Para la mayoría de las mujeres menores de 60 años, o dentro de los 10 primeros años de la menopausia, los beneficios superan los riesgos. Existen muchos tipos y dosis, así que habla con tu médico sobre cuál se ajusta a tu historial.

Opciones no hormonales con receta

Si no puedes o prefieres no tomar hormonas, varios tratamientos con receta ayudan:

  • Fezolinetant: un fármaco no hormonal más reciente, con una reducción de entre el 50 y el 60 %
  • ISRS e IRSN: medicamentos como la paroxetina y la venlafaxina, reducción del 25 al 69 %
  • Gabapentina: reducción del 40 al 60 %, especialmente útil para los sudores nocturnos
  • Oxi butinina: otra opción no hormonal
  • Clonidina: un alivio moderado para algunas mujeres

Qué dice la investigación sobre los métodos sin fármacos

Las pruebas más sólidas respaldan:

  • La terapia cognitivo-conductual (TCC): reduce cuánto te molestan los sofocos, aunque no los detiene
  • La hipnosis clínica: varios ensayos muestran un alivio significativo
  • La respiración pausada: respirar lento y profundo cuando empieza un sofoco puede acortarlo
  • Una dieta baja en grasas y rica en plantas, con soja: un pequeño ensayo mostró beneficio, aunque el cambio de dieta en general tiene pruebas limitadas

Suplementos: prudencia

Los suplementos de venta libre promocionados para los sofocos (cohosh negro, aceite de onagra y similares) no los recomiendan las principales sociedades de menopausia por la escasa evidencia y la calidad inconsistente de los productos. El dinero suele estar mejor invertido en enfoques con mayor respaldo.

Estilo de vida y enfriamiento práctico

Los pequeños hábitos suman:

  • Vístete por capas para poder quitarte una en cuanto empiece el sofoco
  • Mantén el dormitorio fresco; un ventilador y una almohada fresca ayudan con los sudores nocturnos
  • Comprueba si el alcohol, la cafeína o la comida picante desencadenan tus sofocos
  • Ten cerca una bebida fría y bebe despacio
  • Reduce el estrés: el estrés hace los sofocos más frecuentes e intensos

Cuándo acudir al médico

Si los sofocos son frecuentes, intensos o alteran el sueño, acude al médico. Existen muchos tratamientos eficaces y no hay razón para simplemente «aguantarlos». Para la mayoría de las mujeres, la combinación de tratamiento médico, hábitos de enfriamiento y gestión del estrés funciona mejor.