El Síndrome de Piernas Inquietas (SPI) es un trastorno neurológico que se vuelve más común durante la transición menopáusica.

¿Qué tan común? El SPI afecta aproximadamente al 5-10% de la población general, pero la prevalencia aumenta al 20-25% en mujeres perimenopáusicas. El Estudio SWAN confirmó que el período de transición es una ventana de alto riesgo.

¿Por qué la menopausia? El estrógeno influye en la señalización de la dopamina, y la disfunción de la dopamina es central en el SPI. Las fluctuaciones hormonales durante la perimenopausia pueden desenmascarar una tendencia latente o empeorar el SPI existente.

Criterios diagnósticos (IRLSSG): 1) Necesidad de mover las piernas, 2) Empeora en reposo, 3) Se alivia con el movimiento, 4) Empeora por la tarde/noche, 5) No explicado por otra condición.

Tratamiento de primera línea:

  • Revisar ferritina — si la ferritina sérica está por debajo de 75 mcg/L, la suplementación con hierro es de primera línea. Muchas mujeres tienen deficiencia de hierro por períodos abundantes.
  • Evitar desencadenantes — cafeína, alcohol, antihistamínicos y algunos antidepresivos empeoran el SPI
  • Ejercicio moderado — caminar regularmente reduce significativamente los síntomas
  • Magnesio — alguna evidencia de reducción leve de síntomas

⚠️ Si la suplementación con hierro y los cambios en el estilo de vida no ayudan, consulta a un especialista del sueño. Existen medicamentos recetados, pero tienen efectos secundarios.