El dolor articular es uno de los síntomas más comunes — y más sorprendentes — de la perimenopausia.

¿Qué tan común? Los datos de SWAN muestran que hasta el 50% de las mujeres perimenopáusicas reportan dolor y rigidez articular nuevos o que empeoran. Este es a menudo el primer síntoma que las mujeres notan, incluso antes que los sofocos.

Por qué sucede: El estrógeno tiene propiedades antiinflamatorias y favorece la lubricación articular. Cuando el estrógeno fluctúa y disminuye, la inflamación articular puede aumentar. Esto puede desenmascarar osteoartritis temprana o causar dolor articular sin daño estructural.

Sarcopenia (pérdida muscular): La masa muscular disminuye naturalmente un 3-8% por década después de los 30 años. Esto se acelera después de la menopausia. La pérdida de músculo contribuye al dolor articular — los músculos fuertes sostienen y protegen las articulaciones.

Qué ayuda:

  • Entrenamiento de fuerza — la intervención más eficaz. Fortalece los músculos que sostienen las articulaciones
  • Ácidos grasos Omega-3 — antiinflamatorios; de aceite de pescado o la dieta
  • Vitamina D — esencial para la función muscular; la deficiencia causa miopatía
  • THS — algunos estudios sugieren que la terapia con estrógeno reduce el dolor articular (The Menopause Society). La evidencia es modesta pero creciente
  • Control de peso — cada kg de pérdida de peso reduce la carga en la articulación de la rodilla en 4 kg

⚠️ Si el dolor articular es severo, repentino o se asocia con hinchazón/enrojecimiento — busca evaluación médica. La artritis inflamatoria (reumatoide, psoriásica) puede presentarse en la mediana edad.